«Evanescence regresan para arrasar Barcelona 20 años después»

Crónica por PolMetalhead, Fotos Oficiales de las bandas

Nova Twins:

Nova Twins fueron las encargadas de abrir la noche y lo hicieron con una energía desbordante. Desde el primer momento ofrecieron un directo arrollador, muy físico y difícil de ignorar, incluso para quienes todavía estaban entrando en el recinto o no conocían demasiado su propuesta.

Uno de los elementos que más protagonismo tuvo fue el bajo de Georgia South, enorme durante prácticamente todo el concierto y fundamental para construir ese sonido tan particular de la banda. También destacó muchísimo la batería, que sonó espectacular y dio todavía más pegada a unas canciones que en directo ganan bastante fuerza. Amy Love, por su parte, alternaba momentos en los que tocaba la guitarra con otros en los que la dejaba completamente de lado para centrarse en moverse por el escenario, generando un contraste bastante curioso y aportando todavía más dinamismo al show.

Temas como N.O.V.A., Cleopatra y Choose Your Fighter fueron, para mí, los momentos más destacados de una actuación que prácticamente no dio tregua durante media hora. Precisamente por eso sorprendió algo más la elección de introducir un medio tiempo como penúltima canción, Hummingbird. No fue necesariamente un mal tema, pero sí cortó bastante el ritmo de un concierto que hasta entonces había funcionado especialmente bien gracias a su intensidad constante.

Más allá de las propias canciones, Nova Twins tienen algo que funciona especialmente bien en directo: una estética y un sonido completamente histriónicos que parecen diseñados para llamar la atención. Todo en ellas resulta excesivo, desde su presencia sobre el escenario hasta la manera de mezclar estilos, pero precisamente ahí está buena parte de su atractivo. Supieron combinar ambas cosas con muchísima naturalidad y terminaron llevándose las miradas tanto de quienes ya las conocían como de buena parte del público que se encontraba con ellas por primera vez.

Poppy:

Si Nova Twins habían dejado el listón alto con un concierto basado prácticamente en la energía constante, Poppy salió dispuesta a mantener esa intensidad desde un enfoque completamente diferente. Era la segunda vez que tenía la oportunidad de verla en directo y la sensación fue bastante clara: esta vez estuvo mucho mejor. Poppy se ha convertido por méritos propios en una de las grandes sensaciones de la escena metalcore actual y en Badalona demostró por qué con un show mucho más contundente, dinámico y convincente que el que había podido ver anteriormente.

Arrancaba con have you had enough? y the cost of giving up, que sirvieron para marcar inmediatamente el tono del concierto. Apareció completamente metida en el show, recorriendo el escenario constantemente y buscando la respuesta del público desde los primeros minutos. No tardó en animar a los asistentes a moverse y participar, algo que mantendría durante prácticamente toda la actuación y que ayudó mucho a que el concierto funcionase pese a tratarse todavía de una banda telonera.

Siguió con Scary Mask, para la que sacó una máscara con la que escenificar mejor el tema, y empalmó con la canción más popera, crystallized. Aquí apareció esa dualidad que define tan bien su propuesta. Poppy es capaz de pasar de momentos tremendamente agresivos a otros mucho más melódicos sin que el cambio resulte extraño y, en directo, ese contraste se hace todavía más evidente. Scary Mask aportó uno de los golpes más contundentes del repertorio, mientras que crystallized mostró una cara más melódica sin perder la intensidad general que estaba dominando el concierto.

Siguió con vital, en la que sacó una guitarra acústica para arrancar y finalizar el tema de forma más suave, pero manteniendo la contundencia habitual en sus partes centrales. Seguidamente cayó Guardian, manteniendo el ritmo en una parte central del show en la que Poppy parecía cada vez más cómoda sobre el escenario. Su movimiento era constante y rara vez permanecía quieta durante demasiado tiempo, utilizando prácticamente todo el espacio disponible y buscando continuamente la reacción del público.

Los siguientes Public Domain y Time Will Tell fueron otros dos buenos ejemplos de la variedad del repertorio. Especialmente destacable fue Time Will Tell, uno de los momentos que más me convencieron de toda su actuación. Dentro de un concierto dominado por los contrastes, el tema consiguió sobresalir.

El cierre definitivo llegó con uno de los momentos más particulares de la noche, V.A.N., tema publicado originalmente junto a Bad Omens y que se ha convertido prácticamente en una pieza imprescindible dentro de su repertorio. Fue también uno de los puntos álgidos del concierto, tanto por su contundencia como por la respuesta del público.

Tras haberla visto anteriormente, salí esta vez con una impresión completamente diferente. Poppy ofreció un gran show y demostró que el crecimiento que está experimentando dentro del metalcore actual no responde únicamente al ruido generado alrededor de su nombre. Hay canciones, una identidad muy marcada y, cada vez más, un directo capaz de estar a la altura de todo ello.

Evanescence:

Llegaba entonces el momento por el que realmente había venido hasta Badalona. Evanescence era una de esas bandas que tenía marcadas en rojo en mi particular libreta de pendientes, uno de esos grupos que considero que hay que ver al menos una vez en la vida. Fallen es uno de mis discos favoritos, pero tampoco llegaba únicamente atraído por la nostalgia. Su último trabajo, Sanctuary, me parece una gran actualización de su sonido a los tiempos actuales y tenía muchas ganas de comprobar cómo convivían ambas etapas sobre un escenario.

El concierto arrancaba precisamente con Sanctuary y Tell Me When You’ve Had Enough, dejando claro desde el principio que Evanescence no habían venido a vivir únicamente de su pasado. Los nuevos temas sonaron contundentes y enormemente adaptados al directo, acompañados por una producción mucho mayor que la vista hasta entonces, con fuego y dos plataformas situadas en los laterales del escenario a las que los guitarristas subían en diferentes momentos del show.

Afterlife y Rapture continuaron presentando esta nueva etapa de la banda. Especialmente destacable fue la primera, uno de los temas recientes que mejor funcionaron durante toda la noche y que ya había sido todo un éxito desde su estreno para la serie Devil May Cry. Desde estos primeros compases también quedó claro que Amy Lee sigue encontrándose a un nivel vocal impresionante. Personalmente, me parece una de las mejores voces dentro del metal y durante todo el concierto demostró una facilidad tremenda para pasar de la potencia a registros mucho más delicados.

Entonces llegó Going Under y, con ella, la primera gran explosión de nostalgia. Bastaron sus primeros segundos para que la reacción del público cambiase por completo. Más de veinte años después sigue sonando tremendamente poderosa y supuso uno de esos primeros momentos en los que era imposible no recordar el impacto que tuvo Fallen.

Con Lithium y Like You el concierto entró en terrenos mucho más emocionales. El piano tomó protagonismo y Amy Lee demostró que no necesita una gran producción alrededor para llenar completamente un pabellón. Lithium fue uno de los primeros momentos especialmente mágicos de la noche, apoyado prácticamente en su voz y unas teclas que permitieron bajar las revoluciones sin que disminuyese la intensidad. Like You, por su parte, fue un momento muy especial, coincidiendo con el 20º aniversario de The Open Door y formando parte de la primera gira en la que la banda la interpreta en directo.

Self Destruct y Calm Down devolvieron contundencia al repertorio y volvieron a poner el foco en el presente de Evanescence. El nuevo material encajaba sorprendentemente bien entre canciones con dos décadas a sus espaldas, hasta el punto de que en ningún momento daba la sensación de estar asistiendo a dos bandas distintas separadas por veinte años de carrera.

Después llegó uno de los momentos que más me sorprendieron con Call Me When You’re Sober. Amy Lee la interpretó desde un teclado de una manera tremendamente emocional y visceral, consiguiendo darle una dimensión diferente a una canción que todos hemos escuchado innumerables veces y que resulta tan personal para ella. Fue uno de los mejores ejemplos de hasta qué punto su interpretación puede transformar un tema en directo en un momento inolvidable.

Beautiful Lie y Wasted on You volvieron a jugar con los contrastes del repertorio. Especialmente esta última introdujo nuevamente ese lado más reposado y emocional de la banda, dejando espacio para que la voz de Amy Lee se impusiese por encima de todo antes de volver a acelerar.

Forever Without You continuó mostrando el peso que el nuevo material tenía dentro del espectáculo antes de que llegase uno de los momentos inevitables de cualquier concierto de Evanescence: Bring Me to Life. Desde el primer instante la respuesta del pabellón fue ensordecedora y, cuando llegaron las conocidas partes masculinas, fue el propio público quien se encargó de interpretarlas.

Imaginary mantuvo la mirada puesta en Fallen, recuperando otra de las canciones más queridas de aquella etapa, mientras que Better Without You devolvía el repertorio a terrenos más recientes y agresivos. La alternancia entre generaciones de canciones estaba funcionando especialmente bien y evitaba que el concierto cayese en el recurso fácil de concentrar todos los clásicos en el tramo final, dando así oxígeno a la actuación y evitando que se sintiera sobrecargada.

Con About Us llegábamos ya a la recta final antes de que el escenario recibiese una invitada muy especial. Poppy regresó para interpretar End of You junto a Amy Lee, una colaboración espectacular que, pese a la ausencia de Courtney LaPlante de Spiritbox, se sintió como un momento irrepetible. Verlas juntas sobre el escenario terminó convirtiéndose en uno de los instantes más especiales de toda la noche.

Who Will You Follow fue la antesala del que, para mí, sería el gran momento del concierto. Durante esta parte final, Amy Lee también recordó que Evanescence llevaba alrededor de veinte años sin actuar en Barcelona y llegó a calificar una ausencia tan larga como algo intolerable. La respuesta del público parecía darle la razón.

Y entonces llegó My Immortal. Amy Lee volvió al piano y el Olímpic Arena se transformó por completo. Miles de luces se levantaron hacia el cielo mientras prácticamente todo el pabellón cantaba junto a ella una de las canciones más importantes de la historia de la banda. Para mí fue, sin ninguna duda, el mejor momento de todo el concierto. Uno de esos instantes en los que dejas de analizar lo que estás viendo y simplemente intentas disfrutarlo.

Todavía quedaba Wide Open Heart para cerrar definitivamente la noche, poniendo el punto final desde el presente en lugar de recurrir a uno de los grandes clásicos. Una decisión que resumía bastante bien lo que había sido el concierto: Evanescence reivindicando su historia, pero sin necesidad de vivir únicamente de ella.

Después de tantos años queriendo tachar a Evanescence de mi lista de pendientes, la espera había merecido la pena. Un concierto completamente histórico, dos teloneros que salieron a darlo todo y unos Evanescence, simplemente, perfectos.

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