
“Volando a Mach 10 con riffs y solos vertiginosos”
Heavy Metal / Speed Metal – México
Escrito por Crom
Conocimos a Jet Jaguar en 2020 con su debut “Endless Nights”, un disco de heavy metal melódico que casi no pudieron defender en directo por culpa de la pandemia. Pero estos mexicanos no se arrugaron ante la adversidad: durante la gira con Anvil sufrieron un accidente de tráfico en 2024 y, lejos de parar, decidieron exorcizar demonios componiendo. Ficharon como nuevo vocalista a Raiden Lozenthall (que también toca la guitarra) y firmaron con Steamhammer, convencidos de que era el momento de endurecer y oscurecer su propuesta. Tras casi dos años de trabajo (“queríamos un álbum sin canciones de relleno”), su segundo LP ve la luz el 24 de octubre de 2025: Severance. Una portada futurista, un sonido más pesado y ocho temas (más dos bonus) pensados para llevarlos de gira son su tarjeta de presentación.
El comienzo no podía ser más prometedor. Eternal Light abre el álbum con todo el espíritu del heavy ochentero: riff trepidante, doble bombo y melodía energética. La banda se inspira en la era dorada del metal clásico (Iron Maiden, Judas Priest) y se nota en cada nota. El nuevo cantante demuestra aquí su amplio registro, capaz de alternar voces agudas con registros guturales. La letra habla de mantenerse firme cuando todo alrededor se tambalea, algo que muchos vivimos tras el confinamiento. Sin darte respiro, Mach 10 pisa a fondo el acelerador y entra de lleno en territorio NWOTHM (Nueva Ola del Heavy Metal Tradicional): es un himno de velocidad supersónica con duelos de guitarra dignos de Riot V o los Megadeth de Mustaine/Friedman, donde Ariyuki Saddler (guitarrista virtuoso donde los haya) se enfrenta a sí mismo en los solos. El doble bombo de Jimmy Lozano parece un motor a reacción y la banda no se olvida de adornar la base con melodías neoclásicas y shrapnelianas. La prensa especializada la describe como “blazing fast and technically fierce (rápidísimo y técnicamente feroz)”, toda una oda a los aviones de combate.
Tras semejante descarga, un pequeño respiro llega con Hollow Drive. Se trata de una remezcla de un tema de 2023, aquí con un sonido más pulido y un aire gallopante que recuerda a los Saxon más veloces. Fool’s Paradise cambia el paso: letra política que dispara contra los “Orange Overlord” y las redes manipuladoras, ritmo contagioso y estructura a medio tiempo que nos invita a corear el estribillo. La banda no oculta su preocupación por la deriva social y los peligros de la radicalización, pero la música mantiene la energía con riffs secos y un bajo potente que sostiene toda la pieza
Llegamos al corazón del álbum con la canción que le da nombre. Severance es el corte más oscuro: guitarras afinadas grave, tempo medio y voces que alternan melodía y rugidos para contar una historia de ruptura personal y renacimiento. Aquí Raiden demuestra su versatilidad al conjugar líneas limpias con algún gruñido death metalero. Las guitarras se recrean en riffs pesados y un solo melódico, mostrando que la banda también sabe pisar el freno sin perder intensidad. A continuación, Disposable Minds sorprende con su inicio acústico y un delicado teclado de fondo. La canción evoluciona hacia un himno de heavy melódico con estructura cambiante, efectos de sonido y voces dobladas. Me recuerda a las composiciones épicas de Savatage, donde lo introspectivo se mezcla con la grandilocuencia sin caer en la pomposidad. Se nota que han cuidado cada detalle.
Anthropocene es probablemente el corte más ambicioso. Comienza con arpegios suaves y una narración que nos coloca en un mundo apocalíptico; luego la batería acelera y la canción crece hasta convertirse en una pieza épica con aromas de Judas Priest e Iron Maiden, riff crujiente y un estribillo que se te clava en la cabeza. Incluso hay quien ve reminiscencias de Def Leppard en las melodías vocales. En Evil Within, de nuevo un remix de un single anterior, la banda se adentra en terrenos thrash y groove: guitarras más cortantes, redobles violentos y un aire moderno que hace honor al título. Aunque viene del pasado, encaja perfectamente en la nueva dirección de Jet Jaguar.
Los dos temas extra son un regalo para los amantes de los solos. Call of the Fight arranca con un solo de guitarra blusero que parece sacado de la escuela de Randy Rhoads o Eddie Van Halen, para luego volar a toda velocidad con riffs NWOBHM y melodías contagiosas. Uno se pregunta por qué lo dejaron como bonus, porque es de lo mejor del disco. Hunter, otra pieza de sus primeras demos, es pura adrenalina: estructura de paradas y arranques y solos vertiginosos que recuerdan a Racer X o Cacophony. Estos cortes demuestran que Jet Jaguar tiene un pasado glorioso y que el futuro puede ser aún mejor.
En conclusión, Severance es una declaración de principios: un disco que mira al pasado (NWOBHM, Riot V, Van Halen) para construir un presente lleno de fuerza. Las guitarras de Ariyuki Saddler brillan en cada tema, con riffs incisivos y solos virtuosos que nunca son gratuitos. La base rítmica de Bori y Jimmy Lozano sostiene a la perfección la velocidad y los cambios de ritmo, y la incorporación de Raiden aporta frescura con su voz versátil. No todas las canciones están al mismo nivel, pero la mayoría tienen un buen nivel y algunos bonus te volarán la cabeza. Si te gustan el heavy clásico y el speed metal moderno, este álbum es para ti. Jet Jaguar ha sobrevivido a accidentes, pandemias y cambios de formación; ahora vuelan a Mach 10, y el combustible son riffs a una velocidad de vértigo. ¿Listo para subir a bordo?
Canciones
-
Eternal Light
-
Mach 10
-
Hollow Drive (Remix)
-
Fool’s Paradise
-
Severance
-
Disposable Minds
-
Anthropocene
-
Evil Within (Remix)
-
Call of the Fight (Bonus track)
-
Hunter (Bonus track)
Formación
-
Raiden Lozenthall – voz y guitarra rítmica
-
Ariyuki Saddler – guitarra solista
-
Jorge “Bori” Ramírez – bajo y coros
-
Jimmy Lozano – batería y coros


