
“Nos despedimos cerveza en alto con Tankard, el Folk más dinámico de Eluveitie, el directo tan inmersivo de Opeth y bendecidos por Batuskha”
Crónica realizada por Isabel Gutíerrez/Fotografías por ElyAngelOfDeath
El tercer día se presentaba bien fuerte por ser el último y, es que, la Organización preparó una despedida colosal, sobre todo en el Thunder Stage, donde un buen puñado de bandas nacionales de categoría subieron de seguido hasta bien entrada la tarde.
Con un mediodía de lo más caluroso, a eso de las 14:30 se subían al escenario los onubenses Brutal Thin, una de las formaciones más potentes como longevas que tenemos por Andalucía. Sus directos, se caracterizan por una violencia sonora increíble que, por supuesto, hizo estragos encima de las tablas del Sun and Thunder. Con un set list de lo más potente, sonaron trallazos de la talla de Nuestro Fuego, su carta de presentación. Es un corte que los define muy bien porque con él, ya empieza el despliegue de combatividad que llevan de serie, a través de un instrumental de lo más fornido y demoledor a partes iguales. Le siguieron A Muerte y Cikatriz, mientras que la guinda al pastel la ponía Infringir, donde todo el público que asistimos hasta allí a esas horas, enloquecimos por completo. La adrenalina continuaba de la mano de Super Dios, que le daba paso a otras dos pistas arrolladoras como Manifestar y Dispuestos. Se despidieron de todos los asistentes por todo lo alto a través de Carcelero y Tamayonki. Sin duda, fue una actuación de verdadero sobresaliente.
Les tomaron el relevo Ciclón, que también se subieron dispuestos a dar lo mejor de sí mismos a pesar del calor que seguía haciendo y con su Heavy Metal tan sólido como bandera. A pesar del minutaje que poseían, ofrecieron un set list bastante completo donde la fuerza de su Heavy de carácter más clásico estuvo presente a lo largo de todo el show, además, no pudo faltar tampoco ese ojo tan crítico con el cuentan algunas de sus composiciones en las que la Actualidad golpeaba de forma furiosa encima de las conciencias de cada una de las personas que estuvimos allí esa tarde.
Los granadinos Azrael, se presentaron ante el público por todo lo alto con Nada que Temer, que dio paso rápidamente a Al Amanecer, una de mis canciones predilectas de esta agrupación. Lo cierto, es que eran una de las bandas nacionales más aclamadas de la tarde con lo cual no hizo falta que se metieran al público en el bolsillo, porque los asistentes estaban allí por y para ellos. Llegaba el turno de Tras el Apocalipsis, donde las cuerdas vibraban con una intensidad increíble, mientras que en Vivir Morir, no dudaron en poner toda la carne en el asador así como arrojar lo mejor de su arrolladora personalidad. Incierta Realidad se metía ya en la recta final del set list, siendo rematado con Tarde Ya y Sacrificio, donde la esencia de la banda prevalecía con cada nota y cada instante.
Con una energía increíble y playeros a más no poder, hicieron su presentación Daeria, con unos atuendos bien escogidos para la ocasión: bañador y camisa hawaiana. Su frontman, Ángel Ortiz, pistola de agua en mano, se encargó de refrescar al público a lo largo de toda la actuación, un detalle que más de uno/a agradeció aún a esas horas de la tarde. En cuanto a las canciones escogidas para esta actuación, no se dejaron en el tintero Vive, todo un acierto por todo el vigor y la fuerza en todos los sentidos, que transmite este tema. Continuaron con Maléfica, donde el show fue cobrando intensidad hasta llegar a Morfeo. A pesar de contar con poco tiempo, siguieron sonando otros cortes tan imperdibles como Horus y los míticos Miedo y Reina de Corazones. Para mí, fue de las mejores actuaciones nacionales de aquel día.
Aún en el Thunder Stage, vimos la primera formación internacional de la jornada: Blackbriar. Fue otra de las recomendaciones de este Festival y lo cierto, es que se han convertido en todo un descubrimiento para mí. No sólo sonaron de manera espectacular en todo momento, sino que las cuerdas vocales de la frontwoman llegaban a hipnotizarte en algunas pistas. Poder absoluto es el que demostró esta banda holandesa encima de las tablas. Una de las composiciones que más me encandilaron fue Arms Of The Ocean, que desprendía una magia especial a cada instante. Aunque el juego de ambientaciones tan interesantes llegaron con Selkie, Floriography o Harpy. Con una frontwoman entregadísima resonó con una acometividad increíble Far Distant Land; aunque Deadly Diminunedo y Cicada también fueron todo un acierto para llevarlas a un directo. La solidez y la enorme compenetración que existe entre los holandeses es admirable y también nos lo mostraron con Until Eternity. Es una formación que os recomiendo ver al menos una vez en la vida porque os prometo que merecen la pena.
Y con muy buenas sensaciones tras haber visto a Blackbriar, nos fuimos hasta el Sun Stage por uno de los platos fuertes del día: los suizos Eluveitie. Arrasaron el escenario nada más entrar con Helvetios y Ategnatos. No se dejaron sus canciones icónicas en el tintero con las que el público se venía arriba en cada nota como ocurría en Exile of the Gods y A Rose For Epona, que nos introdujo de manera rápida hasta Epona. Toda la agrupación se dejó hasta la piel en el directo, algo que ya me habían chivado con anterioridad, ya que era la primera vez que los veía en vivo. Hicieron las delicias con The Call of The Mountais, donde la energía ya se desbordó por completo encima de las tablas del Sun Stage. La recta final fue llevada a cabo por Ambiramus, King, Premonition y por supuesto, Inis Mona, otro de sus temas predilectos entre sus seguidores. Un repertorio deslumbrante que hizo que el calor fuese más llevadero.
Aunque pudimos refrescarnos a base de buena cerveza con Tankard de nuevo en el Thunder Stage. Fue otra de las bandas imperdibles de ese día. A pesar de no ser uno de los platos fuertes del festival, no cogía ni una sola persona más en ese recinto tan pequeño en el castillo, así que los alemanes se hicieron un lleno absoluto. Como no podía ser de otra forma, entre sus pistas no faltaron: Dark Exile, Need Money For Beer, Rules For Fools, Beerbarians, Die With a Beer in Your Hands, A Girl Called Cerveza, R.I.B. (Rest in Beer) o Zombie Attack. No hace falta imaginarse que la cerveza volaba por todos lados al son de un Thrash Metal de sobresaliente.
Después de Tankard, pudimos disfrutar de la primera banda de Black Metal de este festival: Primordial. Su show fue de diez desde la primera hasta la última canción. Con un frontman que lo dio absolutamente todo, el Sun and Thunder vibró a golpes de frenética oscuridad. A pesar de contar también con un tiempo reducido, temas como As Rome Burns y No Grave Deep Enough, dejaban muy buen sabor de boca. Las cuerdas sonaban con una potencia bestial y digna de admirar. Mientras que en Gods to The Godless, pudimos apreciar a unos Primordial bien comprometidos con su público. El punto álgido de su actuación, llegó a través de The Coffin Ships, donde el escenario no voló por los aires de milagro. Desde luego, no esperaba menos de la agrupación irlandesa.
Y desde Irlanda, nos fuimos hasta Suecia con otro de los cabezas de cartel de esta primera edición del Sun and Thunder; pues Opeth nos dieron a todos una lección magistral de lo que es subirse encima de un escenario. Con una puesta en escena bastante impresionante, fueron acompañados en todo momento por pantallas y un atractivo visual de fondo, que nos sumergieron a todos de forma rápida dentro de sus diversos paisajes sonoros tan elaborados, dando lugar de esta forma, a una de las actuaciones más inmersivas de todo el Festival. Cada composición que interpretaban, se convertía en un atractivo sonoro y visual a partes iguales, lo que daba más facilidad aún en meterte de pleno en los sonidos tan progresivos de los suecos. Es un gustazo poder disfrutar de formaciones tan sensoriales como lo son Opeth en sus directos. Pudimos disfrutar de algunas canciones de su último álbum de estudio como §1, §7 y §3. Aunque pusieron la guinda al pastel en su actuación con In My Time of Need y The Night and the Silent Water. El broche final, llegó con Ghost of Perdition seguido de Deliverance.
Para despedirnos del Festival, nos decantamos por la misa y la puesta en escena tan lóbrega de los polacos Batuskha, una banda que tenía que ver sí o sí precisamente por todo el atrezzo y la solemnidad de sus actuaciones. Interpretaron a la perfección sus dos álbumes de estudio a través de sus cánticos gregorianos y su Black Metal tan desfasado como tormentoso. La Oscuridad se cernió por completo en el Thunder Stage, donde una ambientación densa entre las sonoridades más acometedoras del Black y el incienso tan ceremonioso de la formación, hacían su unión para llevarnos hasta la negrura más absoluta. Para mí, no hay mejor cierre de Festival.
En cuanto a las sensaciones generales de esta primera edición han sido muy positivas, para empezar, la Organización ha contado con un buen cartel que incorporaba tantos bandas nacionales de primera junto a otras grandiosas del panorama nacional y he de decir que el sonido de todas las actuaciones ha sido una bestialidad. Espero que nos veamos en la siguiente edición, ¡crucemos los dedos!.
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