“La Voz del Metal, el arcoíris más brillante del Rock”

Heavy Metal – EE. UU./Reino Unido

Escrito por Crom

Cuando Ronnie James Dio decidió dejar atrás los éxitos cosechados junto a Rainbow y Black Sabbath, lo hizo porque sentía que aún tenía historias propias que contar. Así que en plena primavera del 83 se encerró en los Sound City Studios de Los Ángeles con un dream-team de compañeros de armas: el jovencísimo Vivian Campbell a las seis cuerdas, su inseparable Jimmy Bain al bajo y el contundente Vinny Appice tras los parches. Bajo su propia producción —él mismo manejó el timón y los ocasionales teclados—, esculpieron en pocas semanas Holy Diver, un debut que cumple estos días 42 años y del que sí o sí había que escribir una reseña para nuestra sección de Discos 10. Portada icónica obra de Randy Berrett, Murray Presenta a Murray, la mascota de la banda, una criatura demoníaca azotando con una cadena a un hombre con atuendo… digamos que de sacerdote.

La sacudida inicial se llama Stand Up and Shout. No llega a los tres minutos, pero te despeina a base de riff incendiario y un estribillo que es más orden que invitación: “Stand up and shout!”. La voz de Ronnie, a sus 40 años, brilla con esa mezcla única de fiereza y calidez que ya era su firma.

Ese ya tan conocido inicio como de viento aullando envuelto en misteriosos sonidos, es el preludio de Holy Diver, que da paso a los primeros compases y el bajo de Bain marcando el ritmo, para romper con la entrada del mítico riff cortante de Campbell, y ahí ya sabes que ha nacido un clásico. Cuando Ronnie ruge ese “Holy Diver, you’ve been down too long in the midnight sea…”, te das cuenta del hecho trascendente de que estás ante LA VOZ del Heavy Metal, que si has tenido mi suerte y lo viste cantar en directo alguna vez, ese momento perdurará para siempre, porque yo he visto muchos grandes vocalistas y músicos sobre un escenario, a todos los respeto, pero cuando vi por vez primera a Ronnie James Dio, sentí que vivía un momento único y que estaba delante de una persona excepcional. La voz, esa forma tan dramática y única de interpretar que tiene este músico sinpar, con ese vibrato inconfundible, se encumbra en cada estrofa y explota en un estribillo que todos hemos coreado alguna vez, yo cientos de veces. Musicalmente es un manual del Heavy Metal de los ’80: guitarras afiladas, batería sólida sin florituras y un solo de Campbell que equilibra melodía y agresividad con la elegancia que le caracteriza. La producción, cristalina y poderosa, deja espacio a cada instrumento pero reserva el trono para esa garganta de elfo inmortal que era Ronnie. Las letras, mezcla de imaginería cristiana y fantasía espada-y-brujería, juegan con la dualidad de salvador y villano, invitando a cuestionar quién es santo y quién es pecador. “Ride the tiger, you can see his stripes but you know he’s clean” (Monta el tigre, puedes ver sus rayas pero sabes que está limpio.).

Gypsy pisa el acelerador, rock directo con un estribillo adictivo y coreable. A destacar el solo, corto pero muy heavy, de un Vivian que venía dispuesto a ganarse su lugar entre los grandes. En Caught in the Middle Ronnie baja medio tono la agresividad para recordarnos que incluso los héroes de portada pueden flaquear. Turno para una de las joyas: Don’t Talk to Strangers. Arranca íntima, casi en susurro, “Don’t talk to strangers ‘cause they’re only there to do you harm” (No hables con extraños porque sólo están ahí para hacerte daño.), y explota al grito de “Run for your life!”, (antes de que la Doncella de Hierro te invitara también a correr por tu vida huyendo a las colinas), con una garra que, más de 40 años después, aún me cautiva. Dónde y cómo sube esas notas Ronnie… pura delicia!!!.

El metrónomo vuelve a cabalgar con Straight Through the Heart: riff pesado, ritmo machacón y un estribillo perfecto para el directo. Invisible es quizá el corte más infravalorado; mezcla partes a medio tiempo con otras más veloces y una letra que habla de inadaptados encontrando fuerza en su invisibilidad. Alguien piensa que letras así no tienen vigencia hoy día? Esa es la magia del Rock, nunca caduca su mensaje. Aquí las baterías de Appice marcan la diferencia, llenas de detalles sin perder pegada. El himno llega con Rainbow in the Dark. Ese teclado inicial —obra de Bain— abre puertas y el riff entra para no marcharse nunca. Un estribillo imbatible, solo vibrante y Ronnie lanzando preguntas al viento: “Do your demons, do they ever let you go?” (¿Tus demonios alguna vez te dejan ir?). Canción imprescindible de este álbum. Cierra Shame on the Night, oscura, casi sabbathiana, campanas ululando y riffs estilo doom que nos recuerdan de dónde viene el maestro. Un final que deja sabor a álbum de culto, que lo es..

Holy Diver es más que el mejor disco de Dio (en mi opinión): es un manual de Heavy Metal atemporal. Tiene algún tema que no está al nivel de algunas de las joyas que encierra este debut en solitario del gran Ronnie James Dio, pero no le sobra ni falta nada; cada corte aporta su pedazo a la leyenda. Ronnie demostró que su voz y su imaginación eran suficientes para liderar su propia banda, su propia cruzada, y los años no han hecho más que agrandar su leyenda. Cuatro décadas después, sigue sonando poderoso, inspirando a nuevas generaciones y haciendo que nunca olvidemos a «La Voz del Heavy Metal», ese pequeño pero enorme artista que puso de moda los cuernos como saludo, y que ves usar sobre el escenario a músicos y debajo al público rockero en miles de conciertos.

Te queremos Ronnie, te añoramos.

Tracklist

  1. Stand Up and Shout

  2. Holy Diver

  3. Gypsy

  4. Caught in the Middle

  5. Don’t Talk to Strangers

  6. Straight Through the Heart

  7. Invisible

  8. Rainbow in the Dark

  9. Shame on the Night

Dio en 1983

  • Ronnie James Dio – Voz, teclados

  • Vivian Campbell – Guitarras

  • Jimmy Bain – Bajo, teclados

  • Vinny Appice – Batería

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