
«Ey, Medina, así no se termina!»
Rock Andaluz/Heavy – España
Escrito por Crom
Con la nostalgia de seguir a esta banda 35 años, tener tantas y tantas canciones que forman parte de la banda sonora de mi vida, haber asistido a más de 70 conciertos, siendo la fecha de unos de ellos, 4 de octubre de 1997 en Bullas (Murcia), la fecha que elegimos mi mujer y yo como aniversario, puedes imaginar lo importante que ha sido esta banda para mi. Ahora, que están haciendo su gira de despedida, es obligado rendirles un homenaje, empezando con la reseña de, quizás, mi álbum favorito de Medina Azahara.
Sin tiempo (1992) es uno de esos discos que definen una época y elevan a Medina Azahara a la categoría de mito del rock andaluz. Con una mezcla de melodías épicas, letras introspectivas y esa fusión entre Hard Rock, sinfonía y raíces flamencas que los hace únicos, este trabajo es un viaje emocional que atraviesa amores, pérdidas, rebeldías y esperanzas. Un álbum donde cada canción es una ventana al alma de la banda, y juntas forman un mosaico de pasión y autenticidad.
El disco arranca con Niños, un tema que evoca nostalgia con su ritmo contagioso y letras que hablan de inocencia y sueños rotos, de dolor e impotencia, de víctimas impotentes de la guerra sin sentido. Manuel Martínez canta con una mezcla de ternura y rabia, mientras los teclados de Pablo Rabadán y los riffs de Paco Ventura crean un contraste entre lo melancólico y lo enérgico. Le sigue Hijos del Amor y de la Guerra, un himno de resistencia con coros potentes y guitarras furiosas pero con feeling, riff y melodías con el alma que le imprime Paco a todo lo que toca con sus 6 cuerdas. Aquí, la banda explora la dualidad entre el amor como refugio y la guerra como realidad dolorosa y cruel, un tema recurrente en las canciones de la banda, siempre comprometida con causas justas.
En Solo y Sin Ti y Junto a Lucía, Medina Azahara demuestra por qué son tan buenos construyendo baladas. La primera es un lamento desgarrador sobre la soledad, con una base de piano que golpea el pecho y una guitarra que parece llorar junto a la voz de Manuel, Paco Ventura renovó y dio un plus de calidad innegable a la banda desde que llegó con «…En Al-Hakim» en el ’89. La segunda, más cálida, pinta un retrato íntimo de complicidad y amor, con arreglos acústicos que recuerdan a las noches de verano andaluzas, es un corte que respira frescura.
Todo Tiene Su Fin y Sin Tiempo Ni Sitio son gemas conceptuales. La primera es una versión de los Módulos, que Medina ha popularizado más si cabe que la banda genuina, y que es un clásico de sus conciertos, un momento mágico siempre; es un medio tiempo en lo musical, y con letras existencialistas, reflexiona sobre el ciclo de la vida («todo nace, todo muere»), mientras la guitarra de Ventura teje solos llenos de sentimiento. La segunda, con un título casi poético, juega con la idea de lo efímero, con una base rítmica que fluye como una corriente, con la pegada justa para no romper el embrujo, llevándote hacia lo desconocido, pero de la mano de un buen amigo.
Algo Nuevo y Fría y Sin Alma inyectan dosis de rock y emotividad, melodías y sentimientos que tan bien conjuga la banda en lo musical y lo lírico, esa magia que ha hecho tan especial a la banda en estos 46 años de andadura. La primera es un canto a la renovación, con un estribillo optimista y riffs que invitan a levantarse y seguir adelante. La segunda, corta pero demoledora, habla de la frialdad de un mundo vacío sin amor: «Y ahora al recordar cómo la amaba, Mi voz echó a volar en la mañana», con buenas guitarras y una batería de Manuel Reyes que late como un corazón herido.
En el centro de todo está Necesito respirar, ya analizada con más profundidad en una canción 10 que verá la luz en unos días en redes, pero que resume la esencia del álbum: libertad, autenticidad y lucha interior. Su repetición del estribillo no es redundancia, sino un mantra necesario en un disco que habla de cicatrices y supervivencia, la urgente necesidad de vivir intensamente. Cuántas veces habré cantado este estribillo dejádome la voz con la banda en directo! Es un tema necesario, luminoso, vital.
Sin tiempo no es solo un disco; es una lección de vida, un disco que consolidó a la banda, en su mejor momento después del enorme disco en directo que publicaron en el ’90. En los años siguientes ganaron más notoriedad si cabe, hubo cambios en la formación, cierta deriva a un sonido más comercial. Pero este álbum combina la fuerza cruda del Heavy Rock con la elegancia lírica del flamenco, 9 canciones envueltas en una producción detallada y cristalina que cuida hasta el último detalle, lanzado por el sello Avispa, y que dejan espacio para que cada instrumento respire. Las letras, profundas pero accesibles, hablan de temas universales (amor, soledad, libertad) sin caer en clichés. De hecho, Manuel Martínez siempre despide sus conciertos con la frase «Nos vemos en los conciertos y sobre todo, paz, amor y libertad, mucha libertad».
Para los que seguimos y amamos a Medina Azahara tantos y tantos años, este álbum es como un viejo amigo: te recibe con amor, te abraza con calidez y te empuja a seguir adelante. No en vano, sigue sonando fresco tres décadas después. Porque, como bien dicen ellos, a veces el arte verdadero no tiene ni tiempo ni sitio. Simplemente, es.
Lista de canciones
- «Niños» – 4:26
- «Hijos Del Amor y de la Guerra» – 5:00
- «Solo y Sin Ti» – 4:40
- «Junto a Lucía» – 4:15
- «Todo Tiene Su Fin» – 4:57
- «Sin Tiempo Ni Sitio» – 4:31
- «Algo Nuevo» – 4:01
- «Necesito Respirar» – 4:30
- «Fría y Sin Alma» – 3:04

Banda
- Bajo – José Miguel Fernández
- Batería – Manuel Reyes
- Guitarra – Francisco Ventura
- Voz – Manuel Martínez
- Teclados – Pablo Rabadán


