«El rock corre el peligro de vivir solo de sus viejos himnos»

Entrevista realizada por Isa M

Hola, Armando. ¿Qué tal estás? Encantada de poder charlar un rato con uno de mis ídolos y uno de los “culpables” de que me picara el gusanillo del rock.

Hola, ¿qué tal? Pues me alegra ser tu culpable, yo también tengo muchos culpables que hicieron que al final me dedicara a hacer rock. Ahí estamos y en eso seguimos.

Vuelves a escena con un disco titulado Hard Rock, un nombre que suena casi a declaración de intenciones. Da la sensación de que el hard rock vive muy pendiente de su pasado glorioso. ¿Crees que el género está estancado en la nostalgia o todavía tiene margen real para evolucionar?

Pues, hombre, yo no siento cátedra de nada, pero la impresión que tengo es que no veo un recambio, digamos, algo evidente, para que una vez todas las personas que estamos ya tocando rock en nuestra segunda madurez, como personas y como músicos, vaya a haber un reemplazo que realmente coja el relevo con fuerza y haga que el género sobreviva en buena salud. Sí creo que el público prefiere la comodidad de escuchar una y otra vez los mismos himnos de rock de los últimos 40-50 años. Y no preocuparse demasiado por lo que nuevas bandas están haciendo en el capítulo de las nuevas canciones, que puedan en un momento dado pasar a ser los nuevos himnos que dentro de algún tiempo mantendrían el estilo en su nivel alto.

Creo sí que deberíamos intentar prestar más atención a las bandas nuevas y al material nuevo que se vaya a hacer, sin dejar de disfrutar de nuestros gloriosos himnos de rock, que no es incompatible una cosa con la otra, pero que un poco parece que lo único que llena los conciertos son las bandas que llevamos ya muchísimos años en la brecha o los grupos homenaje, tributo, y cuando sale un grupo con temas nuevos la cosa decae bastante. Entonces yo creo que sí, que estamos en una dinámica peligrosa y que el público debería intentar cambiar un poco su manera de estar pendiente y exigir música nueva de rock y bandas nuevas de rock, sin perder de vista lo antiguo ni menospreciarlo, por supuesto.

Hard Rock es un disco variado que no sigue una línea muy definida: temas en inglés, en castellano, una instrumental… ¿A qué se debe esa diversidad?

Pues esta diversidad no es algo premeditado, sino que, bueno, yo soy un músico que toca rock, que toca hard rock, como tú has dicho antes, pero me muevo en muchos terrenos. No he sido solo partidario de un estilo dentro del rock, ni me he movido solo en una parte del espectro, sino que he seguido seguidores de muchas bandas. He seguido el rock inglés, he seguido el rock americano, he seguido incluso a veces el rock italiano y el rock europeo, y entonces cuando me pongo a hacer canciones me salen así, pero ya te digo que no es algo premeditado.

Me sale algo que suena a blues, me sale algo que suena a rock and roll, o incluso a rock progresivo, pero no es algo premeditado. Quizá sea un defecto, porque puede ser que a la gente que lo escucha le sea más difícil hacerse una idea de ti como grupo, o como persona que hace rock así en solitario, y no sepa muy bien cuál es tu línea. Pero yo es algo que no puedo evitar, prefiero no forzar mi manera de crear música en un determinado sentido, decir no, no, ahora lo tengo que hacer todo así, y ya está, acometo las canciones como me salen, y luego pues en el momento de pulirlas y de ya dejarlas en su forma definitiva, pues escojo las que creen que van a quedar mejor.

Yo voy a seguir así, no voy a intentar moverme de esta manera de hacer, y si una canción me sale en una determinada línea, pues la intentaré hacer lo mejor posible, y solo la desecharé si realmente pienso que no ha llegado a coger un nivel mínimo, pero no porque no pertenezca a una línea homogénea, estricta dentro de lo que es el disco. No me importa que cada canción suene a sí misma, aunque reconozco que para la gente puede ser un problema a la hora de hacerse una idea de tu línea dentro del mundo del rock.

Este es tu cuarto trabajo en solitario y, por primera vez, lo firmas simplemente como Armando de Castro. Mantener una banda estable hoy en día es complicado y poco viable. ¿Crees que esa realidad condiciona la forma en la que los músicos veteranos como tú pueden desarrollar nuevos proyectos?

Yo soy una persona pragmática, y trato de amoldarme, adaptarme a las condicionantes de cada momento, y para mí es casi igual de válido decir que soy Armando de Castro, o decir que soy Armando de Castro Band, o Armando Rock. Pero sí es cierto que diciendo que soy solo yo, Armando de Castro, me deja como las manos más libres a la hora de organizar una pequeña gira, porque puedo escoger los músicos que me acompañen, y luego no tengo que echar mano de una fidelidad, de unos músicos que estén siempre conmigo. A lo mejor les gusta vivir de la música y yo no puedo ofrecerles esa regularidad en las actuaciones que ellos necesitarían. Con lo cual me es más cómodo simplemente despejar el nombre, decir que soy yo, y en cada momento pues adaptarme a las circunstancias, escoger unos músicos que también estén disponibles en cada momento, para el poco trabajo que normalmente me sale, reconociéndolo.

A mi motivo pues también me deja más libertad creativa, en el sentido de que no tener que responder exactamente. No tengo que sonar en directo como suenan los discos, si me apetecen los discos, pues meteré más colaboraciones, meteré una instrumentación más variada, meteré una estilística más variada, y ya está. Me deja las manos más libres también para funcionar.

Pienso que es una nueva situación en la que ya creo que no me voy a apear, tendrían que cambiar mucho las cosas, y no creo que vaya a ocurrir, pero me encuentro cómodo también, y no necesito obligar a la gente a una regularidad en ensayos, y a una fidelidad eterna con mis maneras de hacerlo, así que de momento va a seguir así la cosa.

El disco incluye colaboraciones muy destacadas dentro del rock nacional, como Paco Laguna, Leonor Marchesi o Rafa Díaz. ¿Qué te aportan estos encuentros y qué crees que suman al resultado final del álbum? Estas colaboraciones surgen, además, desde la cercanía y el contacto directo entre músicos. ¿Echas de menos esa hermandad de escena que siempre ha caracterizado al heavy y al hard rock?

Pues empezando por el final, yo esa hermandad que tú dices, nunca la he notado directamente. Creo que ha sido más ficticia que real, el rock nacional ha sido extremadamente competitivo, y se ha intentado siempre que prevalezcan los intereses personales sobre el interés del rock en general. Yo al menos lo he percibido así, por eso no he sido un gran, digamos, “contactador”, o una persona que haya estado siempre pendiente de otros músicos, y darnos palmaditas en la espalda. Yo he preferido ir a mi aire en cada momento, y no presumir de algo que a lo mejor no lo veía así.

Yo me desengañé de que el rock es un movimiento, de gente que pelea por sus derechos dentro de la música. No, no, aquí en el rock nos comportamos todos igual que se comportan millones de personas en otros estilos, siendo competitivos, intentando ser los mejores: para tener más capacidad, para ganar más dinero, para lo que sea.

Y bueno, ya yendo a la primera parte de tu pregunta, estamos en unos tiempos en los que parece que, si no eres capaz de reunir en un concierto a unos invitados de un cierto prestigio, como que no eres nadie, como que lo que haces de por sí solo, no tiene demasiado valor. Esto es, digamos, una especie de moda, que han puesto los promotores, y a la que el público se ha acostumbrado.

Yo por otra parte, ya te he dicho que siempre he ido un poco a mi aire, pero en los últimos tiempos, y luego desde que me casé con mi mujer, ella se ha movido mucho más en otros terrenos, ha hablado con muchos músicos, ha creado relaciones… y en un momento dado, pues yo también me he visto un poco metido en ese terreno, y me he adaptado.

Con Paco Laguna, por ejemplo, muchas veces nos movíamos dentro del terreno competitivo, como te he dicho antes, pero últimamente, gracias a mi mujer que nos ha puesto un poquito más en contacto, pues hemos tenido una relación mucho más fluida, de camaradería, de amistad, y eso ha hecho que me haya decantado por él a la hora de escoger un invitado para mis últimos inventos. Aparte considero que es muy buen guitarrista y un buen cantante, aunque en su grupo esta faceta pasa prácticamente inadvertida.

Esas razones me han parecido muy de peso, como para tenerle ahí entre mis colaboradores.

Con Leonor Marchesi, no tenía mucho contacto con ella, aunque sí tenía buenas referencias, y también debo reconocer que es una cantante fabulosa. Estando dentro del campo de los veteranos, como nosotros, mantiene unas facultades intactas, y tiene un gusto y una profesionalidad haciendo las cosas de las que estoy súper satisfecho.

Rafa Díaz es una persona que lleva colaborando conmigo ya muchos años, en mis inventos en solitario, y le tengo siempre en cuenta, dentro de lo que él también buenamente puede. Sus colaboraciones son muy buenas, porque Rafa es un gran batería, con el que se toca muy a gusto, y te da mucha seguridad.

Así que bueno, un poco es esta la mecánica, y espero que para la nueva presentación que haga el 9 de abril, pues también pueda contar, aparte de con ellos, con algunos invitados más, que le den todavía al espectáculo un poco más de marcha y de vistosidad.

En plena era digital sigues apostando por el formato físico, con libreto y fotografías inéditas. ¿Qué importancia tiene para ti el objeto disco frente a la inmediatez del streaming?

La gente como yo, que quiere sacar material nuevo, que quiere romper un poco la dinámica de la banda en la que lleva 46 años, y seguir creando música nueva, pues intuyes que un disco es la única manera de intentar que el mercado te haga un hueco. Por lo menos es un sitio donde puedes dejar tus canciones, el modo en que haces música, tus letras, por qué no decirlo… Todo lo que te rodea a ti: el proceso de creación de ese disco, dónde se ha grabado, quién ha tocado contigo, en qué época lo hiciste… En fin, son todo cosas que a la gente normalmente le interesan, y que al músico que las hace en este caso, pues ayuda un poco a centrar el producto, porque si no, a lo mejor nadie se enteraría de nada.

Eso sí, ahora mismo, sacar un CD es complicado, porque mucha gente no tiene ni dónde oírlo, y a veces es muy difícil, entonces tienes que seguir tirando de todo lo que es el panorama digital y todas las plataformas, para que ellos también pongan el disco y lo saquen ahí, porque si no, mucha gente se va a quedar imposibilitada de oírlo. Yo creo que tenemos que pasar un poco por ese concepto.

Aparte, el concepto “disco” yo creo que nunca se va a apartar, porque está ahí desde siempre, y es la manera en la que siempre hemos presentado los grupos o los cantantes el material nuevo. Por lo menos es una lista de canciones que sabes que has sido capaz de crear, de producir, de plasmar, y bueno, la gente sabe que estás haciendo cosas nuevas, porque oyen que ha sacado un disco.

Yo creo que sigue siendo una tarjeta de presentación válida, y que por cierto, me cuesta mucho dinero. Yo jamás recupero lo que invierto en los discos, sino que bueno, se queda ahí, pero sé que lo tengo que hacer así, y lo voy a seguir haciendo así. Afortunadamente me puedo permitir esa circunstancia, y los estudios de grabación hoy en día tampoco son tan caros. Me lo produzco yo, me lo edito yo, contrato los estudios de grabación y así lo hago, y creo que lo voy a seguir haciendo así durante bastante tiempo.

Vuelves a grabar con tus conocidas mini guitarras y sin amplificadores tradicionales, algo que sigue generando debate entre los más puristas. ¿Crees que en el rock a veces pesa más lo que se ve que lo que se oye?

Esa frase que dices tú, la he utilizado yo también. A veces deberíamos dejarnos guiar más por el oído que por la vista, es algo que resume un poco las circunstancias en las que hoy en día nos ve mos también motivados. Y es que, por ejemplo, para tener un grupo en carretera, cada día es más difícil encontrar gente que te cargue los bafles, que te venga contigo a los bolos, porque es un tipo de trabajo un poquito incómodo. Es casi una jornada de trabajo de 24 horas, salvo unas horas para dormir, y entonces a veces mover equipo, pues es una tarea bastante complicada, y cuanto más fácil se lo pongas a la gente, pues más fácil será todo.

Yo en mi caso concreto, que las pocas veces que actúo es en salas pequeñas, y que a lo mejor pues no tengo ni presupuesto para alquilar una furgoneta, pues llevar equipos pequeños te ayuda muchísimo a poder configurar esas actuaciones, a no tener que cobrar demasiado dinero y facilitarles a las salas muchísimo la manera en que el grupo puede aparecer en el escenario.

También tuve la circunstancia de que cogí el COVID en Estados Unidos, e incluso una Stratocaster me parecía el objeto más pesado del mundo, porque no podía llevarlo bien por los aeropuertos y todo lo que se hace allí en las giras, y juré que me compraría guitarras pequeñas en cuanto volviera a España, y así lo hice. Desde entonces he conseguido una fórmula de un equipo pequeño y de guitarras pequeñas que a mí me hace la vida muchísimo más cómoda, incluso en casa.

A veces en el coche he llevado tres o cuatro guitarras, y las puedo llevar casi encima en un momento dado, y eso me facilita muchísimo muchas cosas. Además creo que el resultado es muy bueno, porque la guitarra creo que me está sonando o tan bien como siempre, o mejor que siempre, con lo cual no es ningún sacrificio para mí hacer esto. Y sí, hay que vencer esas reticencias, de que la gente está acostumbrada a verte cargar con una Stratocaster o con una Les Paul, y le resulta un poco difícil cambiar ese chip, pero bueno, poco a poco, a ver si lo vamos logrando, y la gente se deja convencer más por lo que oye que por lo que ve.

Hablas con mucha honestidad sobre la diferencia de convocatoria entre tu nombre y Barón Rojo. ¿Cómo se convive con esa dualidad entre el proyecto personal y una banda histórica que sigue arrastrando multitudes?

Pues se convive muy bien, yo me siento una persona muy afortunada por estar en un grupo al que todavía la gente le apetece mucho verlo en directo, tocando canciones que algunas llevan escritas muchísimos años, pero también me puedo permitir el lujo de llevar mi trayectoria personal gracias, en buena parte, a la cobertura que me da Barón Rojo de todos estos años.

Seguramente si yo apareciera ahora mismo en el panorama de nuevas donde nadie me conociera, no creo que me pudiera permitir el lujo de seguir mi trayectoria en solitario. Entonces yo lo llevo muy bien, o sea que me encanta seguir tocando con Barón Rojo y ver que la gente se lo pasa bien, viendo al grupo, que todavía estamos en suficientemente buena forma para que la gente lo acepte y lo disfrute.

Y por otro lado, puedo dar salida a toda mi inquietud creativa, que es algo con lo que Barón Rojo, pues sabemos que hace muchos años que no sacamos material nuevo, por una serie de razones bastante complicadas, de las que también he hablado a veces. Pero bueno, yo con poder hacer mis discos y de vez en cuando hacer actuaciones con mi nombre, Armando de Castro, y con los músicos que me quieran acompañar, pues la verdad es que estoy muy satisfecho de poder hacer ambas cosas, y le agradezco a la trayectoria y al destino que hemos tenido en el rock, que me pueda permitir esta circunstancia.

Lo llevo muy bien, puedo ensayar con ambas bandas sin ningún problema, me diversifico, no me equivoco de unas canciones con otras y me gustaría que Armando Castro tuviera con el tiempo el mismo reconocimiento y lograra recabar la misma asistencia a los conciertos que Barón Rojo. Sé que eso es muy difícil y me tendré que ir conformando con lo que buenamente pueda lograr, y afortunadamente, siempre hay un grupo de gente en muchas ciudades, a las que le apetece verme a mí y a los músicos que toquen conmigo en directo. Gracias a ellos, que se las doy desde aquí, puedo seguir haciendo esta dualidad que a mí me encanta y me satisface plenamente.

En los conciertos de Barón Rojo es habitual encontrar un público mayoritariamente de tu misma generación, gente que ha crecido con vuestra música y os ha acompañado durante décadas. Te voy a contar algo personal. Mi primer concierto en sala, fue un concierto de Barón Rojo. Era muy jovencita y me dio la sensación de que era la más joven del lugar. Después, he ido a muchos más conciertos vuestros pero con el paso de los años, mi sensación sigue siendo la misma. Desde dentro, ¿cómo vives esa realidad? ¿Te preocupa la falta de un relevo generacional claro o crees que simplemente es una música que pertenece a un tiempo concreto y a una forma de vivirla que ya no es la de los jóvenes de hoy?

Yo lo que siempre he observado es que normalmente los seguidores de un determinado grupo o realidad musical, aproximadamente, se mueven en un segmento que anda por los 10 años menos. Es algo que lo tengo muy observado desde siempre.

En mi mismo caso, cuando yo empecé siguiendo a los Beatles, eran músicos que ahora tenían 10 años más que yo

 y algunos incluso bastante más, pero normalmente esa es un poco la norma.

Yo no sé si el rock será flor de un día y de un momento concreto. Ojalá perdure durante muchas generaciones, y un poco es eso lo que comentábamos antes, que para que un estilo permanezca y no se quede en simplemente testimonio de una manifestación artística, de una determinada época, pues hay que seguir metiendo la carne en el asador y apretándote las neuronas. Vamos a ver si los músicos de rock somos capaces de superar ese pequeño obstáculo que hay que salvar, de romper la barrera de lo que es una determinada época.

Casi todas las músicas tienen sus momentos de auge, sus momentos de estabilización y sus momentos de declive, pero quizás con el tiempo todas esas músicas vuelvan a aflorar. Nunca sabes exactamente muy bien por qué, pero de repente sale una banda nueva que empuja fuerte y vuelve a tirar del carro del género. Espero que siga siendo así y el público el caso es que vaya, que pertenezca al segmento de edad que sea.

Yo por ejemplo, en mi caso concreto, normalmente sí es cierto que la gente que va es más bien veterana, no tanto como nosotros, pero sí en Barón Rojo veo también mucha gente muy joven interesada en saber de qué va Barón Rojo y eso me satisface. Es un estilo de música que puede llegar a un gran segmento de diferencias de edad bastante notorias.

En fin, confiemos en que el rock y el rock duro sepan renovarse lo suficiente. Tampoco hace falta una renovación forzada, ni que haya que cambiar demasiado los parámetros en los que se mueve el estilo, porque a lo mejor se desnaturalizaría demasiado, pero sí hay que apretarse las neuronas e intentar hacer nuevas canciones que sustituyan a los grandes himnos del pasado, sin dejar de disfrutar de ellos. Ahí es donde si pasamos ese corte lograremos seguir adelante, y nos quedaremos quizá en la música más representativa de la última parte del siglo XX y la primera parte del siglo XXI. Ojalá superemos esa circunstancia y el rock duro se mantenga durante muchísimos años en buena salud.

Desde tu punto de vista, ¿el hecho de que Barón Rojo no publique material nuevo desde hace años responde más a una falta de demanda del público o a un problema estructural de la industria del rock?

Creo que es un poco las dos cosas al mismo tiempo. El público no nos demanda canciones nuevas, eso es un hecho evidente, pero no solo eso. Te diría algo más, es que incluso dentro de todas las canciones de Barón Rojo, también se ha hecho el público muy selectivo y hasta que no llegas quizá a los grandes himnos que conocen de toda la vida, pues eso por citarte títulos “Resistiré”, “Hijos de Caín”, “Los Rockeros Van al Infierno”, “Con Botas Sucias”, “Cuerdas de Acero”… parece que se impacientan. Aunque el resto de las canciones que también estén escuchando son de Barón Rojo, y eso también ha contribuido a que Barón Rojo se haya dejado un poco llevar por ese tipo de circunstancias, pero también obedece a que nuestra labor creativa como compositores ha dejado de funcionar, por lo menos a nivel colaborativo.

Esa es la razón por la que yo estoy haciendo desde hace ya 10 años mi carrera en solitario, porque necesito escribir canciones, dar salida a todas las iniciativas musicales que tengo, pero es verdad que el público no lo necesita y lo deja estar ahí. Y qué vamos a hacer, la industria del rock no creo que tenga gran responsabilidad en esto, sino que es el propio público, es la manera en que el público asiste a los conciertos de rock y lo que se demanda en los propios conciertos.

En los últimos años ha habido un auge enorme de las bandas tributo y bandas homenaje, y parece que hoy en día mueven más público que una banda con temas propios. ¿Qué opinión tienes sobre este tipo de bandas? ¿Crees que es una forma de mantener vivo el legado del rock o puede llegar a eclipsar a las bandas originales?

Creo que el problema aquí estriba en el público. El público lo que demanda son los grandes éxitos del rock en casi todas las actuaciones, con lo cual la gente que quiere sobrevivir como banda, (no ya como única forma de vida, que eso es casi imposible), se ven obligados también a seguir lo que el público demanda en cada momento.

Es por eso, por lo que yo opino que también hay que intentar romper esa dinámica y hacerle comprender al público que tiene que pedir algo nuevo también, sin dejar de disfrutar de lo antiguo. Además hablo de ello en el tema Hard Rock, que es el tema que da título a mi último disco, y planteo un poco esta disyuntiva. Pero es el público el que al final paga la entrada, y los promotores, quieren que la sala se le llene.

A veces, como tú muy bien has dicho, es mucho más fácil meter público con grupos homenaje y grupos tributo que si sacas una banda que dice que solo va a tocar material nuevo. Quizá esa es una de las razones por las que yo actúo muy poco, porque yo digo siempre, que en mis actuaciones no toco ninguna canción de Barón Rojo, a no ser que sea una porque el promotor me lo pida por anticipado, con mucho tiempo, y porque a lo mejor si no pierdo esa actuación. Es entonces cuando digo, venga, pues haré una canción. Pero yo no baso mi repertorio en canciones de Barón Rojo porque sería absurdo.

Yo presento todos temas nuevos, con lo cual eso hace que la respuesta de la gente en mis conciertos quede a muchísima distancia de lo que son los conciertos de Barón Rojo, aun siendo yo integrante de Barón Rojo. Entonces es una resultante de los tiempos que vivimos y lo que el público demanda, no hay otra responsabilidad y bueno, vamos a intentar que eso vaya cambiando poco a poco.

Tú viviste una época en la que ir a un concierto era casi un acto fundacional para muchos jóvenes: un lugar de descubrimiento, de identidad y de comunidad. Hoy, en cambio, los hábitos han cambiado mucho y da la sensación de que el directo se vive de una manera más inmediata, más fragmentada, incluso mediada por las pantallas. Cuando miras al público desde el escenario, ¿qué diferencias percibes entre aquella forma de vivir los conciertos y la actual? ¿Crees que algo esencial se ha perdido por el camino o simplemente se ha transformado?

Yo creo que la única diferencia es que al principio el público estaba muchísimo más fresco, incluso, por ejemplo en España, pues casi asistir a un concierto era un hecho que para el cual tenías que desplazarte muchísimo, ahorrar dinero… Tenías que hacer un esfuerzo grande, pero si querías ver a esa banda a lo mejor pensabas que no ibas a tener oportunidad de verla en muchísimo tiempo, y eso hacía que el público asistiera a los recitales de rock con un interés especial, con una ansia enorme de empaparse de esa música.

Ahora el público está ya mucho más acostumbrado, puede ver a las bandas que más le gustan, incluso puede verlas muchas veces. Ya habrá mucha gente que ha podido ver a ACDC tres o cuatro veces en directo, y a Iron Maiden ni te cuento, que están por aquí todos los años… En fin, eso hace que el ansia con la que se iba a los conciertos hace muchos años, se viva de otra manera, pero el público sigue yendo a pasárselo bien, que es por encima de todo por lo que el público va a los conciertos de rock. El rock es una música que llena el espíritu y carga las pilas, luego para pasar el resto de la semana escuchando esa música en sus ordenadores o en sus móviles, y da unas satisfacciones indudables.

En tiempos sí reconozco que era mucho más heroico ir a los conciertos y requería unas dosis de intencionalidad y de buscarte la vida increíbles, pero bueno, el público hoy no necesita hacer esas heroicidades, y yo creo que es bueno que sea así y que la gente pueda disfrutar de un concierto de rock sin esa sensación de que a lo mejor no lo iba a poder hacer en mucho tiempo.

En esta época, dominada por tributos y bandas de versiones, ¿qué le dirías a esos chiquillos que están empezando y quieren meter la cabeza en este mundo con temas propios y formar parte de la historia del rock?

Yo a esos chicos jóvenes les diría sobre todo que se preparen muy bien, que practiquen, que estudien, que se impregnen de la manera de hacer de sus maestros en la guitarra, en la batería, en el bajo, en la voz, y que lo hagan lo mejor que puedan y sepan hacer, y luego que intenten estimular su faceta creativa y esperemos que en algún momento dado las circunstancias sean otras y se preste más atención a la creación musical de nuevas canciones.

Quizá con el tiempo los oídos se vuelvan hacia esa manera de aceptar el rock que se hace hoy en día. Yo sobre todo les diría a esos chicos que empiezan que se preparen muy bien y que estudien, que practiquen, y que intenten llegar incluso al virtuosismo si pueden. Eso además, con el tiempo, les dará muchas satisfacciones personales, aparte de que logren que vayan miles de personas a sus conciertos, pero simplemente se sentirán bien, porque verán que han alcanzado un nivel y que son capaces de emular a sus símbolos y de tocar muy bien, y eso es muy importante. En el rock el virtuosismo es algo fundamental, porque es algo que valora muchísimo el público cuando va a los conciertos, no solo que las canciones sean buenas, sino que les gusta disfrutar de un buen solo de guitarra y de un buen solo de batería, y eso hay que hacerlo a base de estudiar y de perfeccionarse.

Yo lo que diría a los músicos es que no se fijen en que ahora mismo tengan que tocar siempre el Highway to Hell, pero que sigan estudiando y preparándose para lo que nos pueda deparar el futuro.

Para ir terminando la entrevista, Dioses del Metal es un medio muy ligado a la historia y a las leyendas del género. Para ti, Armando, ¿quiénes han sido o siguen siendo tus dioses del metal o, en tu caso, del hard rock?

En cuanto a mis ídolos, yo siempre he dicho que soy bastante vulgar, no tengo nada especial, rebuscado, que pueda decir. Para mí hay tres guitarristas, siempre lo he dicho, que en cada una de sus épocas influenciaron mucho en mí. Ellos son Eric Clapton, Jimi Hendrix y Ritchie Blackmore, y tres bandas también que para mí significaron todo, sin las cuales yo seguramente no me habría decidido por el rock, que fueron The Cream, Deep Purple y Led Zeppelin.

Ese es mi catálogo de favoritos a tope, pero bueno, si me pongo a escarbar, pues también te diría muchísimas otras bandas y guitarristas. Te podría decir Paul Kossoff, Angus Young, Leslie West, Michael Schenker, Johnny Winter, Rory Gallagher… En fin, un montón de grupos y bandas, y por supuesto ACDC, Rainbow o Black Sabbath. En fin, hay un montón de bandas también que me han gustado, pero así, en mi catálogo de principales son esos nombres que te he citado al principio.

Muchas gracias por atendernos y para cerrar, ¿qué le dirías a los seguidores de Dioses del Metal que llevan siguiéndote desde los tiempos de Barón Rojo pero aún no se han acercado a tu etapa en solitario?

Para los seguidores de este medio, de Dioses del Metal, yo les diría por encima de todo que lo sigan apoyando, que los músicos, necesitamos muchísimo que haya medios como el vuestro que se preocupen del rock y del rock duro. Eso lo necesitamos todos, los que somos actores de ello y lo que es el público, y por favor, vosotros como lectores seguid ahí, seguid apoyando a Dioses del Metal y seguid siendo exigentes también con todo lo que se hace, porque de la exigencia sale la calidad siempre. Tampoco os dejéis engañar ni engatusar por cosas que realmente no merezcan demasiado la pena, sino que busquéis la excelencia y la máxima categoría dentro de todo el mundo del rock, ya que esa es la manera en que todos saldremos ganando y todos los músicos nos iremos perfeccionando, y vosotros disfrutando del género.

Seguid ahí, siempre apoyando a Dioses del Metal y poco a poco ir entrando en lo que es la música de Armando de Castro, que también las cosas no se hacen de un día para otro, hacer un nombre cuesta mucho. Yo siempre he dicho que Barón Rojo sí es un nombre enorme, pero Armando de Castro es muchísimo menos que eso y costará que me sitúe en el mercado, pero quizás algún día lo logre y en gran parte será con ayuda de todos los que siguen a vuestra página de Dioses del Metal. Muchas gracias a vosotros y al público.

Deja una respuesta